Protocolos de asepsia y preparación dérmica en la clínica podológica: eficiencia y bioseguridad

Protocolos de asepsia y preparación dérmica en la clínica podológica: eficiencia y bioseguridad

La bioseguridad en la clínica podológica es un pilar fundamental que abarca mucho más que la esterilización del instrumental en autoclave. Un protocolo de asepsia eficiente debe contemplar la higiene de manos del profesional, la preparación dérmica del paciente previa a la exploración y el uso de cosmética de cabina que garantice la no contaminación cruzada.

En este artículo, desglosamos cómo optimizar estos procesos utilizando productos con grado farmacéutico para proteger tanto al podólogo como al paciente, mejorando al mismo tiempo la rentabilidad de la consulta.

Higiene de manos del profesional: el reto del uso continuo

El podólogo realiza decenas de fricciones higiénicas al día. El uso continuo de soluciones alcohólicas genéricas suele provocar dermatitis de contacto, sequedad extrema y una sensación pegajosa bajo los guantes de nitrilo que dificulta la sensibilidad táctil necesaria para el diagnóstico.

La solución óptima para la cabina es el uso de un higienizante formulado específicamente para el cuidado dérmico continuo. El Gel hidroalcohólico dérmico LENSACARE+ (disponible en formatos como 100ml y Spray de 200ml), ha sido diseñado para resolver este problema clínico.

Gel hidroalcohólico dérmico LENSACARE+

Preparación dérmica del paciente en consulta

Antes de iniciar cualquier procedimiento, ya sea una quiropodia, la aplicación de un vendaje neuromuscular o un estudio biomecánico, la piel del pie debe estar completamente limpia y preparada.

  • Asepsia inicial: La aplicación de soluciones higienizantes en spray sobre el pie del paciente reduce la carga bacteriana superficial, minimizando el riesgo de infección ante pequeñas microlesiones durante el desbridamiento de helomas o corte de uñas.
  • Tratamiento post-quiropodia: Una vez finalizado el tratamiento mecánico, el protocolo exige restaurar la barrera cutánea. Es aquí donde la cosmética de cabina entra en juego.

Eficiencia y rentabilidad: el formato profesional

Para que un protocolo de bioseguridad sea sostenible económicamente, el formato del producto es clave. Utilizar envases pequeños en cabina aumenta el coste por paciente y multiplica la generación de residuos.

Desde Laboratorio Lensa recomendamos estandarizar los formatos de uso profesional de 500ml. Productos como la crema hidratante Lensabel H10 (500ml) o la crema para durezas Lensabel K20 (500ml) no solo reducen el coste operativo, sino que sus envases con dosificador (dispensador) evitan que el profesional introduzca la mano en el producto, garantizando la asepsia total del contenido entre paciente y paciente.

Crema hidratante - Lensabel H10 (500ml) + Crema para durezas - Lensabel K20 (500ml)

Garantía de calidad: certificaciones GMP e ISO

Al elegir productos para el contacto directo con la piel erosionada o comprometida (como en el pie diabético), el podólogo debe exigir máximas garantías sanitarias al fabricante. El principal objetivo en la fabricación de cosmética clínica es ofrecer la máxima calidad, seguridad y eficacia.

Por ello, es imperativo utilizar productos cuyos procesos de elaboración cumplan con la norma de Buenas Prácticas de Fabricación de Productos Cosméticos (GMP) y estén respaldados por la norma internacional UNE-EN-ISO 22716:2008. Estas certificaciones aseguran que cada lote utilizado en su clínica mantiene un estándar de calidad farmacéutica.

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Preguntas Frecuentes sobre Asepsia Podológica

¿Cuál es el mejor gel hidroalcohólico para uso continuo en podología?

El gel hidroalcohólico ideal para la clínica podológica debe ofrecer acción higienizante sin dañar la barrera lipídica de las manos. Se recomiendan fórmulas como el Gel hidroalcohólico dérmico LENSACARE+, ya que profesionales médicos certifican que no reseca la piel tras lavados frecuentes, no deja residuo graso y permite una colocación rápida y cómoda de los guantes de exploración.

¿Por qué es importante usar formatos de 500ml en la cabina de podología?

El uso de cremas de uso profesional en formato de 500ml (como Lensabel H10 o K20) presenta dos grandes ventajas: bioseguridad y rentabilidad. Su diseño con bomba dosificadora evita la contaminación cruzada del producto, al no requerir contacto directo con el envase, y reduce significativamente el coste económico por paciente tratado en consulta.

¿Qué certificaciones de calidad debe tener la cosmética usada en clínicas podológicas?

Para garantizar la máxima seguridad del paciente, todos los geles, desinfectantes y cremas utilizados en la clínica deben ser fabricados bajo la estricta normativa de Buenas Prácticas de Fabricación (GMP). Además, es altamente recomendable que el laboratorio fabricante cuente con la aprobación de la norma UNE-EN-ISO 22716:2008, lo cual certifica la excelencia en la producción y control de calidad.

¿Cómo preparar la piel del paciente tras una quiropodia?

Tras el desbridamiento de hiperqueratosis y el fresado ungueal, el protocolo de preparación dérmica debe concluir con la restauración de la hidratación y elasticidad del tejido. Se recomienda masajear la zona con cremas queratolíticas o hidratantes de rápida absorción (con urea al 10% o 20% según el caso) que no dejen el pie resbaladizo, garantizando así la seguridad del paciente al calzarse y caminar