Consejos para lucir unos pies sin grietas ni durezas.

La principal causa de los talones agrietados es la falta de hidratación y sequedad de la piel. La deshidratación hace que la piel sea más frágil y débil y juntamente con la presión que ejercemos en los talones al andar, puede provocar grietas que puedan llegar a causar dolor, y en algunas ocasiones sangrado e incluso infección si no se cuidan. En verano, el problema se acentúa porque tenemos los pies más expuestos al sol y al aire libre.
Con la edad, también es más común que la piel pierda hidratación y elasticidad. La sequedad de la piel, también favorece la aparición de problemas como eczemas, ictiosis, psoriasis, etc. Es por ello, muy importante prestar especial atención al cuidado de sus pies. Las personas con diabetes son muy vulnerables a sufrir infecciones por los talones agrietados; el “pie diabético” es un problema grave de salud que debe ser supervisado por un podólogo.
Para tratar la aparición de grietas, debemos evitar el uso diario de sandalias o zapatos de pie descubierto, eliminar la piel muerta con una piedra pómez después de realizar un baño con agua templada y sobre todo aplicar a diario (preferiblemente por la noche o tras salir de la ducha) cremas altamente hidratantes y específicas para esta zona que sean ricas en ácido láctico, hialurónico y urea.

Las durezas se producen por el engrosamiento de la piel debido a la fricción o presión ejercida sobre ella formando una callosidad. Es un sistema de protección de la misma piel para evitar roces o sobreesfuerzos de esa zona del cuerpo. Pueden resultar incómodas, dolorosas y debemos tomar medidas para evitarlas.
Las malas posturas facilitan la aparición de durezas, por lo que el uso de plantillas ortopédicas también puede corregir este problema. Para ello, debemos visitar al podólogo, que hará un estudio de la pisada y buscará un tratamiento o plantilla para corregir las sobrecargas y malos puntos de apoyo que a la larga provocan las durezas. También debemos elegir unos zapatos que se adapten bien a nuestro pie y forma de caminar, que sean cómodos y permitan la transpiración de la piel y optar por tacones bajos. Es importante ir alternando distintos zapatos, secarse bien los pies después de la ducha y mantener unos pies hidratados a base de cremas hidratantes y queratolíticas.
Para tratar y evitar la aparición de durezas podemos humedecer a diario la zona, utilizar una piedra pómez para eliminar la piel muerta y utilizar en la zona afectada, cremas que contengan ácido salicílico y urea a alta concentración. Una vez hayamos conseguido quitar la dureza hay que seguir manteniendo una buena hidratación en la zona para ganar elasticidad y poder lucir unos pies suaves y sanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *